Plan de mantenimiento para cubiertas industriales: 4 aspectos claves a tener en cuenta

mantenimiento de cubiertas

Una gotera en una nave industrial nunca es solo una gotera. Es una amenaza directa a tu maquinaria, tu stock y, en última instancia, a la continuidad de tu negocio. A menudo, el mantenimiento de la cubierta se pospone hasta que el problema es evidente, pero para entonces, el daño ya está hecho. Como expertos en techos industriales, hemos comprobado que la diferencia entre una cubierta longeva y una fuente constante de problemas radica en la prevención. Esta guía no es una simple checklist; es un compendio de conocimiento práctico para entender tu cubierta, anticipar sus fallos y tomar decisiones inteligentes que protejan tu inversión.

Comparar el mantenimiento preventivo con una reparación de cubiertas urgente es como comparar la revisión anual de tu vehículo con la factura del taller tras una avería en la autopista. El primero es un coste controlado, planificado y estratégico; el segundo es un gasto imprevisto, disruptivo y siempre más caro. Un plan de mantenimiento profesional no consiste en «gastar para que no se rompa», sino en invertir para garantizar la máxima eficiencia operativa de tu edificio. Prevenir la degradación de un aislante térmico, por ejemplo, tiene un retorno directo en tu factura energética. Sellar una junta a tiempo evita una parada de producción por goteras. Es una decisión puramente empresarial: invertir una pequeña cantidad hoy para proteger un activo de gran valor mañana.

Proceso de mantenimiento de una cubierta industrial con todas las medidas de seguridad

Una inspección eficaz no se basa en una mirada superficial, sino en saber dónde se esconden los problemas antes de que den la cara. Estos son los puntos críticos que un profesional siempre evalúa.

La superficie de la cubierta es como la piel de tu edificio: nos cuenta su estado de salud. Un error común es subestimar pequeños defectos. Por ejemplo, la corrosión incipiente en las fijaciones no es solo un problema estético; es el primer síntoma de que el anclaje está perdiendo su integridad estructural y podría fallar ante un fuerte viento. Del mismo modo, una abolladura por granizo puede no perforar un panel, pero la tensión generada puede crear microfisuras que, con los ciclos de dilatación y contracción, se convertirán en una vía de agua en el futuro. Es fundamental realizar un diagnóstico que interprete estas señales y determine su alcance real.

Si una cubierta falla, las probabilidades de que el problema se origine en una junta o un sellado son altísimas. Estos elementos son los que más sufren la exposición a los rayos UV y los cambios de temperatura. El material de sellado pierde elasticidad, se cuartea y se despega, creando el punto de entrada perfecto para el agua. Una junta mal sellada no solo provoca goteras; también compromete la eficiencia del aislamiento térmico de toda la nave. La revisión profesional de estos puntos no se limita a «tapar grietas», sino a evaluar el estado del material y sustituirlo si ha perdido sus propiedades para garantizar una estanqueidad duradera.

Un sistema de drenaje obstruido es una de las amenazas más serias para un edificio. No se trata solo de que el agua rebose por los canalones; un canalón lleno de agua y residuos puede llegar a pesar cientos de kilos, ejerciendo una tensión constante sobre la fachada que puede acabar por arrancar los anclajes. El agua que no se evacúa correctamente se filtra por las paredes, causando humedades que degradan el hormigón y la mampostería. Por ello, un correcto mantenimiento del drenaje es una exigencia recogida en normativas como el Código Técnico de la Edificación, que en su Documento Básico de Salubridad (DB-HS) detalla los requisitos para una correcta evacuación de aguas pluviales, protegiendo así la salubridad y la integridad del edificio.

Los tejados antiguos, especialmente aquellos con más de dos décadas, operan bajo sus propias reglas. Los materiales de antaño no tienen la misma durabilidad ni las mismas propiedades que los actuales. Las antiguas láminas impermeabilizantes pueden haber perdido su flexibilidad y romperse como el cristal, mientras que las cubiertas de fibrocemento pueden volverse extremadamente frágiles. Abordar una reparación de tejado en una cubierta antigua sin un diagnóstico previo es arriesgado. Es crucial evaluar si el material base aún es fiable o si cualquier «parche» será una solución temporal a un problema de fondo que exige una sustitución planificada para garantizar la seguridad y eficiencia a largo plazo.

Realizar una limpieza básica de un canalón accesible puede parecer una tarea sencilla, pero el mantenimiento de techos industriales es un campo especializado. Un profesional no solo ejecuta una tarea; realiza un diagnóstico. Está preparado para identificar esa fijación ligeramente oxidada que delata una posible filtración o esa sutil deformación en un panel que indica un problema subyacente. Además, los trabajos en altura requieren equipos de seguridad y un conocimiento normativo específico para evitar accidentes graves, tal y como detalla el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) en sus guías sobre trabajos en altura. Confiar en un experto no es solo una garantía de un trabajo bien hecho, es una garantía de seguridad y tranquilidad.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio