
En la seguridad de un edificio o una nave industrial, lo que no se ve es, a menudo, lo que más protege. Más allá de los detectores de humo y los extintores (protección activa), existe una barrera silenciosa y permanente fundamental para salvar vidas y minimizar daños en caso de incendio: la protección pasiva contra incendios (PPCI).
El pilar de esta protección es la ignifugación. Pero, ¿en qué consiste exactamente? ¿Es una pintura? ¿Un mortero? ¿Cuándo es obligatoria? En Hostec, como especialistas en soluciones constructivas y de seguridad, hemos preparado esta guía para resolver las preguntas esenciales sobre los tratamientos ignífugos
¿Qué es exactamente la ignifugación?
La ignifugación es el proceso de aplicar un tratamiento ignífugo a los elementos estructurales de un edificio (vigas, pilares, forjados) para aumentar su resistencia y estabilidad frente a la acción del fuego. Su objetivo no es evitar que el fuego se inicie, sino retrasar el colapso de la estructura durante un tiempo determinado. Este tiempo es vital para permitir la evacuación segura de las personas y la intervención de los servicios de extinción. Por tanto, ignifugar es una acción clave dentro de la estrategia de protección pasiva contra incendios.
¿Cuál es la diferencia entre pintura intumescente y mortero ignífugo?

Los dos tratamientos más comunes son la pintura intumescente y el mortero ignífugo, aunque funcionan de manera muy diferente. La elección entre uno y otro dependerá del tipo de estructura, la resistencia al fuego requerida (R-30, R-60, R-120…) y el acabado estético deseado. La pintura intumescente es un recubrimiento que reacciona al entrar en contacto con altas temperaturas, expandiéndose para crear una gruesa capa de espuma carbonizada que aísla el acero del calor. Es la solución ideal para estructuras metálicas vistas donde se necesita un acabado liso y estético. Por otro lado, el mortero ignífugo, compuesto por materiales como yeso o lana de roca, funciona como un aislante directo que se proyecta sobre la estructura. Aunque su acabado es más rugoso, suele ser una solución más económica para alcanzar altas resistencias al fuego y es perfecta para elementos estructurales que no quedarán a la vista.
¿Qué elementos de un edificio es necesario ignifugar?
El tratamiento se centra en todos aquellos elementos cuya estabilidad es crucial para la seguridad global del edificio en caso de incendio. Esto incluye, en primer lugar, las estructuras metálicas como vigas y pilares de acero, que son especialmente vulnerables al perder rápidamente su capacidad de carga con el calor. Asimismo, se aplica a estructuras de hormigón para proteger su armadura de acero interna del calor, evitando desprendimientos del material. La protección se extiende también a forjados y losas para garantizar la sectorización horizontal y evitar que un incendio se propague entre plantas, e incluso a estructuras de madera, donde se aplican barnices específicos que retardan su carbonización y mantienen su capacidad portante durante más tiempo.
¿Qué exige la normativa de ignifugación en España?
La normativa de ignifugación es estricta y de obligado cumplimiento. Las dos regulaciones principales que dictan los requisitos son el Código Técnico de la Edificación (CTE), a través de su Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI), y el Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI). El primero aplica a la mayoría de edificios y establece la resistencia al fuego requerida (expresada como R-30, R-60, etc.) según el uso, la altura y el riesgo del inmueble. El segundo es específico para naves y complejos industriales, y determina la estabilidad al fuego necesaria en función del nivel de riesgo intrínseco de la actividad. Ambas normativas buscan el mismo fin: garantizar que la estructura no colapse antes de un tiempo prudencial de seguridad.
¿Cómo elegir una empresa de ignifugación certificada?
Esta es una decisión crítica, ya que un tratamiento ignífugo mal aplicado es como no tener nada. Al buscar empresas de ignifugación, es imprescindible realizar una verificación exhaustiva. Primero, asegúrese de que la empresa esté homologada y certificada por los fabricantes de los productos ignífugos que aplica. A continuación, exija que todos los materiales, ya sean pinturas o morteros, cuenten con los ensayos de laboratorio que certifiquen su resistencia al fuego según las normativas europeas. Finalmente, un aspecto no negociable es que, al finalizar el trabajo, la empresa emita un certificado oficial de aplicación. Este documento, que especifica el material, los espesores y la resistencia obtenida, es imprescindible para presentarlo ante ayuntamientos, entidades de control y aseguradoras.
La protección de una estructura frente al fuego es una de las inversiones más importantes en la seguridad de un activo. En Hostec, contamos con la experiencia y las certificaciones necesarias para evaluar su proyecto y aplicar el tratamiento ignífugo que garantice su total cumplimiento normativo y su tranquilidad.
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